Siesta
¿Por qué me siento peor después de la siesta?
Lo esencial
- Seguramente despertaste en sueño profundo. Salir del sueño de ondas lentas deja más aturdimiento que salir del sueño ligero.
- Cuanto más larga, más riesgo. En un estudio, la siesta de 30 minutos provocó un rato de menos alerta y la de 10 no.
- La falta de sueño lo agrava. Si vas corto, el sueño profundo llega antes y el embotamiento dura más.
- Suele pasar en media hora. Si a menudo te levantas con malestar o dolor de cabeza, coméntalo con el médico.
Si te levantas de la siesta peor que antes, lo más probable es que la alarma te sacara del sueño profundo. Despertar desde el sueño de ondas lentas deja una sensación más pesada y confusa que despertar desde el sueño ligero, y la falta de sueño lo hace más probable [1]. Ese embotamiento se llama inercia del sueño y, en la mayoría de la gente, se disipa en unos 30 minutos [3].
Qué pasa en tu cerebro cuando la siesta se alarga
Imagina la escena. Terminas de comer, te tumbas en el sofá a las 15:15 «para veinte minutos» y abres los ojos a las 16:20 con la boca seca, la cabeza espesa y sin saber muy bien qué día es. No es raro: según una encuesta de 2008 que recoge la Sociedad Española de Sueño, la siesta media en España dura alrededor de una hora [8]. En ese tiempo has pasado del sueño ligero al profundo, la fase de ondas lentas en la que más cuesta despertar. Cuando suena el teléfono, algunas zonas del cerebro tardan más en reactivarse, sobre todo las de la parte frontal que organizan el pensamiento [3].
Una revisión clásica concluyó que despertar de golpe en sueño de ondas lentas produce más inercia que despertar en las fases 1 o 2, con el sueño REM en un punto intermedio [1]. Además de la modorra, la inercia empeora la capacidad de pensar, la atención visual y la memoria espacial, y se nota sobre todo tras las siestas de más de 30 minutos [4].
La duración pesa mucho. En un estudio controlado con siestas por la tarde, la de 10 minutos espabiló a la gente al momento, mientras que la de 30 provocó primero un rato de peor alerta y rendimiento [2]. El sueño profundo suele empezar hacia la media hora, y eso explica probablemente por qué las siestas más cortas rara vez dejan aturdido [3]. Si tu «siesta corta» acaba siempre en 45 o 60 minutos, quizá no haga falta buscar otra explicación; la duración que esquiva el sueño profundo la tienes en cuánto debe durar una siesta.
El sueño profundo no lo explica todo
La historia del sueño profundo es la más aceptada, pero tiene grietas. Una revisión de 2019 señala que algunos estudios de siestas no encontraron una relación clara entre la cantidad de sueño profundo y lo mal que la gente rendía al despertar, así que la profundidad del sueño es probablemente una causa entre varias [3].
Hay otro detalle curioso. En un estudio con siestas nocturnas, los participantes valoraron su rendimiento como mejor al despertar, aunque sus resultados en las pruebas eran peores que antes de dormir [3]. La sensación de «ya estoy bien» a los cinco minutos de levantarte no es una guía fiable, y menos si vas a conducir.
Esta página trata del bajón de después de la siesta. El aturdimiento normal de las mañanas tiene la misma base pero sus propias claves, y lo contamos en la inercia del sueño.
Por qué la falta de sueño lo empeora
Aquí está la parte injusta: los días que más necesitas la siesta son los días en que más fácil es que te deje peor. La privación de sueño aumenta la cantidad de sueño profundo en el que caes, y por eso intensifica a menudo la inercia [1]; si vas falto de sueño el profundo también puede empezar antes [6].
El efecto no es pequeño. En el laboratorio, quienes habían dormido poco la noche anterior o llevaban muchísimas horas despiertos rendían claramente peor al despertar que cuando estaban descansados, y el deterioro podía durar más [3]. Sin una falta de sueño importante, la inercia rara vez dura más de media hora, pero con mucha deuda de sueño puede alargarse bastante [1]. La hora también cuenta: despertar durante tu noche biológica, como en una cabezada a las 3:00 en un turno de noche, la empeora [3].
Mal cuerpo o dolor de cabeza después de la siesta
Hay quien describe lo de después de la siesta casi como un principio de gripe: algo de náusea, el cuerpo dolorido, la cabeza cargada. Casi no hay estudios sobre el malestar después de la siesta en concreto, y buena parte probablemente se solapa con la misma inercia, que se va a medida que te despiertas del todo. Pero algunas cosas corrientes pueden sumarse. Entre las causas habituales de despertar con dolor de cabeza, la Sleep Foundation cita la deshidratación, la mala postura o la tensión en el cuello, la abstinencia de cafeína, el alcohol y trastornos del sueño como la apnea [5]. Una siesta en julio, después de una comida con vino, en el sofá con el cuello doblado y a la hora en que normalmente te tomarías el café, reúne varias de esas causas.
Despertarse espeso de vez en cuando es normal. Conviene hablar con el médico si te despiertas con dolor de cabeza varias veces por semana, si va a más o si te altera el día a día, y sin esperar si viene con ronquidos o sensación de ahogo mientras duermes, cambios en la vista, confusión o entumecimiento [5]. Algunos trastornos del sueño hacen la inercia más intensa o más duradera; si te notas embotado durante todo el día, el médico puede valorar un estudio del sueño (polisomnografía) [4].
Cómo despejarte en los siguientes 15 minutos
No hay un interruptor que apague la inercia. Según una revisión de 2019, no hay pruebas claras de que ninguna medida aplicada después de despertar la corte de inmediato, y se va sola con el tiempo [3]. Aun así, puedes ayudarte a sentirte más despierto mientras tanto. Levántate y muévete, porque quedarte medio adormilado en el sofá es una invitación a volver a dormirte. Busca luz: en un estudio japonés, un minuto de luz intensa justo después de una siesta de 20 minutos redujo la somnolencia casi tanto como la cafeína tomada antes de dormir, aunque ayudó menos al rendimiento [7]. Lavarse la cara dio un empujón más leve y pasajero [7]. Hagas lo que hagas, date de 15 a 30 minutos antes de conducir o de cualquier cosa que exija atención [3].
Cómo dormir la siesta para que no te pase
Es más fácil prevenir el embotamiento que quitártelo. Que la siesta sea corta, pon la alarma y levántate cuando suene en vez de posponerla [6], y duérmela a primera hora de la tarde mejor que al anochecer. Si tomas café, tienes otra opción: la cafeína tomada justo antes de una siesta corta, de unos 20 minutos, alivia la inercia al despertar, porque empieza a actuar más o menos cuando suena la alarma [3]. Cómo hacerlo y cuándo no conviene lo explicamos en la siesta de café. Y para saber a qué hora poner la alarma según tu día, prueba la calculadora de siesta.
Preguntas frecuentes
¿Por qué me levanto atontado de la siesta?
Lo más frecuente es que la alarma, o el teléfono, te sacara del sueño profundo de ondas lentas. Despertar de golpe en esa fase produce más inercia del sueño que despertar en las fases ligeras, y el sueño REM queda en medio [1]. Ir corto de sueño lo hace más probable, porque la privación aumenta la cantidad de sueño profundo [1].
¿Cuánto dura el atontamiento después de la siesta?
Poco, en la mayoría de los casos. Los estudios suelen ver que la alerta y el rendimiento vuelven al nivel de antes de dormir en unos 30 minutos, a veces en 15 [3]. Sin una falta de sueño importante, la inercia rara vez pasa de la media hora, aunque con mucha deuda de sueño puede alargarse bastante más [1].
¿Por qué me duele la cabeza después de dormir la siesta?
Puede sumarse más de una cosa. Entre las causas habituales de despertar con dolor de cabeza están la deshidratación, una mala postura o tensión en el cuello, la abstinencia de cafeína, el alcohol y trastornos del sueño como la apnea [5]. Una siesta en el sofá con el cuello torcido, sin beber nada en pleno verano y a la hora en que solías tomarte el café cumple varias a la vez. Si te pasa varias veces por semana, consúltalo [5].
¿Cómo se me quita antes la modorra de la siesta?
Lo más fiable es el tiempo. Levantarte, moverte y lavarte la cara puede ayudarte a sentirte más despierto, y en un estudio la luz intensa justo después de la siesta redujo la somnolencia [7]. Para la próxima vez, tomar cafeína justo antes de una siesta corta es la medida con más respaldo para prevenir ese embotamiento [3].
Fuentes
- Tassi P, Muzet A, Sleep Medicine Reviews. Sleep inertia (2000)
- Brooks A, Lack L, Sleep. A Brief Afternoon Nap Following Nocturnal Sleep Restriction: Which Nap Duration is Most Recuperative? (2006)
- Hilditch CJ, McHill AW, Nature and Science of Sleep. Sleep inertia: current insights (2019)
- Sleep Foundation. Sleep Inertia: How to Combat Morning Grogginess
- Sleep Foundation. Why Do I Wake Up With a Headache?
- Sleep Foundation. Napping: Benefits and Tips
- Hayashi M, Masuda A, Hori T, Clinical Neurophysiology. The alerting effects of caffeine, bright light and face washing after a short daytime nap (2003)
- Sociedad Española de Sueño, Revista de Neurología. Sueño saludable: evidencias y guías de actuación. Documento oficial de la Sociedad Española de Sueño (2016)
Esta página ofrece información general, no consejo médico. Las necesidades de sueño varían; si tienes insomnio persistente, ronquidos fuertes, pausas en la respiración o somnolencia diurna que afecta a tu seguridad, consulta a un médico.
